Ayer y antes de ayer vivimos en Puigcerdà los dos primeros partidos de la semifinal CG Puigcerdà- FC Barcelona. Con resultados 3-5 (1-1,1-2,1-2) (estupenda crónica contralatanca) y 10-7 (3-2,4-3,3-2)(magnífica crónica de contralatanca).
Los encuentros fueron muy parecidos hasta que se acabaron las reservas físicas del Barça y cedió al empuje local. Cierto que por aquél entonces, el Barça, había ganado un encuentro y había complicado en buena medida otro.
El Barça se plantó en la pista de gel dispuesto a llevarse la eliminatoria a pesar de ser a priori inferior a su rival, por juego y resultados mostrados durante la temporada. Los blaugrana jugaron dos líneas de atacantes y tres de defensas rotando. Cortando líneas de pase y trabajando para reducir espacios y que el juego del Puigcerdà se viera anulado. Además, en los power play (una de las mejores armas del Puigcerdà) se consiguió minimizar los tiros claros y bloquear los slaps desde la línea azul. También pararon las escapadas y bloquearon a los jugadores clave del equipo ceretano.
El Puigcerdà estaba gris. El sábado no se creía lo que estaba pasando, como la afición. El domingo la necesidad de ganar generó más comunión con la grada y se tiró el encuentro adelante a pesar de que la actuación arbitral no estuvo a la altura del enfrentamiento y de la lucha táctica.
Y debemos poner atención en ésta actuación, sobretodo por parte del principal, Serrano. Los jóvenes líniers, Sergio Biec y Marc Piguillem tubieron errores propios de su inexperiencia y falta de autoridad y no quisieron ver acciones que les correspondería haber señalizado.
Pero el principal Serrano no solamente se le debe disculpar por su experiencia. Ya tubimos ocasión de ver un espectáculo lamentable en pista blaugrana en la fase regular con los mismos protagonistas. La noche del sábado para mi no influyó decisivamente en el resultado pero mermó al Puigcerdà de manera inexplicable. Durante los dos encuentros no permitió protestas ni a los capitanes ni a los asistentes (que están destacados para alguna cosa) y se dedicó a repartir incorrecciones por doquier. Así, el sábado, sancionó a Orlando por portestar una acción dudosa y le volvió a sancionar, estando en la nevera, por hablar con el encargado de abrir la puerta. El domingo hizo lo propio con Boronat.
En una jugada no se paró el juego estando la portería movida casi dos palmos. Cuando Cepeda se dió cuenta la desplazó para hacer ver que no estaba en su sitio. Resultado: 2 minutos para cepeda y respuesta del árbitro que no había visto que estaba la portería fuera de lugar. Ningún línier lo vió, la pista entera protestaba.
Se permitieron cargas con los puños por delante, golpeando la cabeza y golpes de stick ante escapadas sobretodo de los delanteros más rápidos del Puigcerdà. En una escapada de Danylo el portero Nemcak le quitó limpio el puck al incombustible jugador y pitó el principal zancadilla. Dio validez a un gol con centro de Muñoz y remate de Danylo dentro del área del portero. Y a la postre concedió otro gol a los azulgranas conseguido con la rodilla con clara intención de rematar. Ésta última acción le costó al porteo eslovaco una sanción de 10 minutos por protestar airosamente y debería haberse parado con anterioridad por estar en la red de detrás de portería.
En definitiva un recital arbitral que se convirtió en un protagonista que nunca nadie quiere ver.
Por su lado el Barça sorprendió a todo el mundo del hockey con una seriedad y efectividad notable y le complicó la eliminatoria al campeón de la fase regular. Ahora la eliminatoria se traslada a Barcelona con dos encuentros el próximo fin de semana. El Puigcerdà deberá ganar un encuentro si quiere recuperar el factor pista para, una semana después, volver a Puigcerdà para jugarse el pase a la final. Desde Barcelona los jugadores están muy motivados y confiados en sus posibilidades. Y es que para ellos ha supuesto una buena inyección de moral. El equipo amarillo y negro también está motivado y quiere centrarse en ganar al Barça ya el sábado para afrontar con garantías de clasificación el domingo. Veremos que pasa y lo contaremos.
Los encuentros fueron muy parecidos hasta que se acabaron las reservas físicas del Barça y cedió al empuje local. Cierto que por aquél entonces, el Barça, había ganado un encuentro y había complicado en buena medida otro.
El Barça se plantó en la pista de gel dispuesto a llevarse la eliminatoria a pesar de ser a priori inferior a su rival, por juego y resultados mostrados durante la temporada. Los blaugrana jugaron dos líneas de atacantes y tres de defensas rotando. Cortando líneas de pase y trabajando para reducir espacios y que el juego del Puigcerdà se viera anulado. Además, en los power play (una de las mejores armas del Puigcerdà) se consiguió minimizar los tiros claros y bloquear los slaps desde la línea azul. También pararon las escapadas y bloquearon a los jugadores clave del equipo ceretano.
El Puigcerdà estaba gris. El sábado no se creía lo que estaba pasando, como la afición. El domingo la necesidad de ganar generó más comunión con la grada y se tiró el encuentro adelante a pesar de que la actuación arbitral no estuvo a la altura del enfrentamiento y de la lucha táctica.
Y debemos poner atención en ésta actuación, sobretodo por parte del principal, Serrano. Los jóvenes líniers, Sergio Biec y Marc Piguillem tubieron errores propios de su inexperiencia y falta de autoridad y no quisieron ver acciones que les correspondería haber señalizado.
Pero el principal Serrano no solamente se le debe disculpar por su experiencia. Ya tubimos ocasión de ver un espectáculo lamentable en pista blaugrana en la fase regular con los mismos protagonistas. La noche del sábado para mi no influyó decisivamente en el resultado pero mermó al Puigcerdà de manera inexplicable. Durante los dos encuentros no permitió protestas ni a los capitanes ni a los asistentes (que están destacados para alguna cosa) y se dedicó a repartir incorrecciones por doquier. Así, el sábado, sancionó a Orlando por portestar una acción dudosa y le volvió a sancionar, estando en la nevera, por hablar con el encargado de abrir la puerta. El domingo hizo lo propio con Boronat.
En una jugada no se paró el juego estando la portería movida casi dos palmos. Cuando Cepeda se dió cuenta la desplazó para hacer ver que no estaba en su sitio. Resultado: 2 minutos para cepeda y respuesta del árbitro que no había visto que estaba la portería fuera de lugar. Ningún línier lo vió, la pista entera protestaba.
Se permitieron cargas con los puños por delante, golpeando la cabeza y golpes de stick ante escapadas sobretodo de los delanteros más rápidos del Puigcerdà. En una escapada de Danylo el portero Nemcak le quitó limpio el puck al incombustible jugador y pitó el principal zancadilla. Dio validez a un gol con centro de Muñoz y remate de Danylo dentro del área del portero. Y a la postre concedió otro gol a los azulgranas conseguido con la rodilla con clara intención de rematar. Ésta última acción le costó al porteo eslovaco una sanción de 10 minutos por protestar airosamente y debería haberse parado con anterioridad por estar en la red de detrás de portería.
En definitiva un recital arbitral que se convirtió en un protagonista que nunca nadie quiere ver.
Por su lado el Barça sorprendió a todo el mundo del hockey con una seriedad y efectividad notable y le complicó la eliminatoria al campeón de la fase regular. Ahora la eliminatoria se traslada a Barcelona con dos encuentros el próximo fin de semana. El Puigcerdà deberá ganar un encuentro si quiere recuperar el factor pista para, una semana después, volver a Puigcerdà para jugarse el pase a la final. Desde Barcelona los jugadores están muy motivados y confiados en sus posibilidades. Y es que para ellos ha supuesto una buena inyección de moral. El equipo amarillo y negro también está motivado y quiere centrarse en ganar al Barça ya el sábado para afrontar con garantías de clasificación el domingo. Veremos que pasa y lo contaremos.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada